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La «formación de la plataforma de ramaje» que sigue al alambrado. Este trabajo de ordenar la dirección y la altura de las ramas tiene como propósito no solo la belleza, sino también hacer llegar la luz a las yemas más débiles. Es un proceso que avanza confirmando con las manos y con la vista, desde cómo subir las ramas posteriores hasta cómo comprobar que el alambrado está actuando.
Después de terminar el alambrado, queda una etapa más de trabajo: la «formación de la plataforma de ramaje», que consiste en ordenar la dirección y la altura de las ramas. Puede parecer el paso final de acabado, pero su propósito no es simplemente lograr una forma hermosa.
La razón principal de extender las ramas es hacer llegar la luz a las yemas más débiles. Al ordenar la plataforma de ramaje, la luz penetra hasta el interior. Cuando la luz llega, las yemas que habían perdido vigor vuelven a respirar. La forma hermosa llega sola, de manera natural, una vez que la luz alcanza cada rincón.
La belleza y el crecimiento no son objetivos separados. Cuando uno se da cuenta de esto, quizás la etapa de formación de la plataforma de ramaje empiece a verse con otros ojos.
Si las ramas se disponen en un mismo plano, el árbol se ve plano visto de frente. Al levantar ligeramente las ramas posteriores, se crea profundidad y el conjunto gana volumen. Crear desniveles de manera intencional — esa es la clave para dar tridimensionalidad a la plataforma de ramaje.
Espacios iguales entre ramas. Los extremos de las ramas, en la posición más baja. La parte posterior, elevada; la delantera, acercada al centro; los extremos, extendidos hacia afuera formando un abanico. Compactar la forma de manera radial. Dicho así suena a un conjunto de reglas, pero hasta que el cuerpo las interioriza, no son más que un mapa provisional.
La plataforma de ramaje terminada no presenta una «expansión difusa», sino una forma ordenada con tensión interna. Hay amplitud dentro de lo compacto — conciliar esa contradicción es a la vez la dificultad y la gracia de la formación de la plataforma de ramaje.
Tras ordenar la plataforma de ramaje, se toca suavemente cada rama. Si se mueve, es que el alambrado no está actuando. Se vuelve a alambar y se toca de nuevo. La confirmación y el realambrado forman una sola unidad dentro de la formación de la plataforma de ramaje.
En la formación de la plataforma de ramaje ocurre a veces que las manos aprenden antes que la mente. Aunque se tenga un conocimiento preciso, hay cosas que solo se descubren tocando las ramas de verdad. En el bonsái existe, sin duda, una sensación que solo se alcanza a través de la repetición.
Poder intentarlo una y otra vez significa también poder estar frente al árbol una y otra vez. Con cada toque, las manos van recordando poco a poco. Quizás al final de esa acumulación aguarde la sensación de que «la forma se ordena por sí sola».
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