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Una sabina china de doscientos años se prepara para la exposición Kokufu-ten. Con pistola pulverizadora a alta presión se elimina cuidadosamente el sarro, y se aplica caldo sulfocálcico para añadir blancura. Pero no justo antes de la exposición, sino a principios de otoño: esperar a que el color se asiente con el tiempo es la manera de relacionarse con este árbol.
Una sabina china de doscientos años de antigüedad. Árbol de recolección de montaña con larga historia, cuyo tronco —donde la madera muerta del tronco y rama se ha desarrollado con plenitud— acumula sarro y tiempo. Ante este árbol, elegido para la exposición Kokufu-ten del febrero siguiente, Koji Hiramatsu dirige primero la boquilla de la pistola pulverizadora al dorso de su propia mano. Verificar la presión del agua: ese es el primer trabajo.
A la vena viva del tronco, desde lejos y con presión suave. A las zonas en proceso de pudrición, con mayor fuerza. La corteza que está a punto de desprenderse también se retira en este momento. Cada decisión sobre la presión irá definiendo el futuro de este árbol en los próximos años. El lavado del tronco puede parecer una tarea discreta, pero es, en realidad, un proceso de lectura del estado del árbol antiguo.
Tras el lavado del tronco, se aplica caldo sulfocálcico. Si se aplica justo antes de la exposición, la madera muerta del tronco y rama resplandece con un blanco vivo. Sin embargo, Sensei no elige ese camino. La aplicación se hace a principios de otoño: hacia el febrero de la exposición Kokufu-ten, se espera que el color se asiente de manera natural a lo largo de varios meses.
«Basta con que el color de esa madera muerta se integre sin forzar demasiado la blancura»
Confiar en el tiempo, más que en la apariencia. No querer borrar cubriéndolo de blanco el color que este árbol ha ido adquiriendo a lo largo de doscientos años: en esa decisión habita una voluntad silenciosa.
Sobre la manera de pulir la vena viva del tronco, Sensei comenta lo siguiente: hubo un tiempo en que predominaba la técnica que realzaba los tonos rojizos. Hoy existe la tendencia de dejar algo de corteza para mostrar la antigüedad del árbol.
La respuesta cambia. Y aun así, es posible elegir con fundamento en cada momento. Seguir preguntando qué es lo bello, mover las manos mientras se actualiza la respuesta. No se trata de no dudar, sino de seguir eligiendo con criterio incluso en medio de la duda.
Sensei menciona desde el principio que esta intervención se realiza «en un momento algo más tardío de lo ideal». Mayo no es la época óptima. Pero mostrar con honestidad esa limitación y elegir lo mejor que puede hacerse dentro de ella: esa actitud es también un modelo a seguir.
Ante un árbol que ha crecido durante doscientos años, ¿qué puede decidir una persona? En el lugar donde se cruzan esa humildad y la determinación de seguir interviniendo, reside la esencia de la preparación para una exposición.
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