Cómo retirar el alambre / momento

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Se retira el alambre que se colocó hace dos años al pino negro japonés. La manera de intervenir varía según si la zona ha mordido poco o profundamente. Lo importante no es solo cómo se retira, sino darse cuenta antes de que llegue a morder: la mirada atenta durante el riego diario es la que avisa del momento oportuno.

Ayumi / Uma / Fune
Alambrado Pino negro japonés Invierno Todo el año

Cuando ya ha mordido la corteza, es demasiado tarde

Retirar el alambre parece una tarea discreta. Se corta con las tijeras y se quita. Solo eso. Pero antes que la técnica en sí, lo que se pone a prueba es el momento oportuno.

Retirarlo justo cuando empieza a morder la corteza: ese es el principio. No significa que una vez que ha mordido ya sea demasiado tarde, sino que en ese preciso instante, el alambre ya ha cumplido su función. Si no se repara en ello y se deja así, la rama sigue recibiendo estímulos y va engrosando. Una rama que se ha cultivado con esmero durante uno o dos años para mantenerla fina puede arruinarse por un simple descuido en el momento. La herida cicatriza, pero una rama que se ha engrosado no vuelve a su estado anterior.

No con fuerza, sino con orden

Cuando el alambre ha mordido profundamente, no se meten las tijeras directamente en la zona afectada. Primero se corta en la parte contigua donde aún no ha mordido, se retrocede un poco y se afloja. Luego se aborda desde el lado opuesto para retirarlo. No se trata de arrancarlo con fuerza, sino de cambiar el orden para que el propio alambre se afloje.

Usar herramientas bien afiladas responde a la misma razón. Con un filo preciso, no se ejerce fuerza en direcciones innecesarias. No se carga la rama sin motivo. Si aparece alguna herida, se aplica pasta cicatrizante de inmediato. Cada paso del proceso es también un gesto de cuidado hacia el árbol.

Lo que habita en la mirada del riego

«Aproximadamente un año» es solo una referencia, no un número exacto. La especie, la posición de la rama, el vigor del crecimiento, el grosor del alambre: las condiciones son siempre distintas. Por eso, durante el riego y el mantenimiento diario, conviene observar bien el estado del alambre cada día. ¿Ha empezado a morder? ¿Se ha aflojado? Esa mirada es la que avisa del momento oportuno.

Retirar el alambre no es una tarea especial reservada para un día especial. Se funde con el trato cotidiano, y se interviene cuando se nota. La mirada de cada día protege al árbol.

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