Bonsái sobre piedra #3 shohin shimpaku, alambrado

Maestro: Fune Armonía con materiales naturales

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De cara al estilo sobre roca, se realiza el alambrado de una sabina china. Desde la primera rama hasta la copa, superponiendo múltiples capas de plataforma de ramaje para ir dando forma a la silueta — el cuidado en la primera vuelta, el ajuste del paso del alambre, la selección de ramas. Esa acumulación es la que irá configurando la imagen del árbol muchos años más adelante.

Fune
Alambrado Bonsái sobre roca Jin & Shari Shimpaku otoño

En la primera vuelta, todo toma forma

Tomas el alambre y lo apoyas sobre la rama. La primera vuelta — si no la ajustas bien a la rama desde el principio, todo lo que venga después se moverá. Aunque sientas las ganas de avanzar rápido, aquí es donde hay que ir con cuidado. El alambrado empieza precisamente con esa concentración en el primer gesto.

Primero decides hacia dónde quieres dirigir la rama, luego determinas si el giro es en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario — y solo entonces comienzas a enrollar. La dirección, el paso del alambre, todo lo demás viene después. El orden en que tomamos las decisiones es lo que da claridad al trabajo.

No dudar es señal de confianza

En una sabina china recién trabajada con Jin, aparecen ramas que han tomado un tono marrón y pequeñas ramillas con el color del follaje apagado. Se pueden eliminar sin titubear — no hay duda en ese momento.

«La sabina china echa brotes nuevos» — esa certeza es la que sostiene la decisión. No es un conocimiento teórico, sino la confianza que viene de años de trato con el árbol. No es que no se tenga miedo — es que se confía en la fuerza del árbol.

En cambio, si dejar o no las ramas interiores en este momento depende de la situación. Si una vez colocado sobre la roca quedan con demasiado peso, se eliminan entonces. La flexibilidad de mantener en suspenso la decisión final mientras se tiene en mente la forma definitiva — quizás eso también sea parte de la esencia del juicio en el bonsái. Se decide en cada momento, en diálogo con el árbol.

Entre plataforma y plataforma nace la profundidad

Superponer varias capas de plataforma de ramaje para crear la silueta y la profundidad del árbol en su conjunto — la idea es, en realidad, muy sencilla.

Pero en la ejecución cuidadosa de esa idea sencilla vive una enorme acumulación de experiencia y concentración. Se ajusta la curvatura variando el paso del alambre, se trabajan las puntas de las hojas con suavidad como envolviéndolas, y se alambrá con cuidado cada pequeña plataforma de ramaje, una por una. Aplicar el alambre incluso en las ramas finas hace que el conjunto de la plataforma luzca ordenado y bello — esa acumulación de detalles es la que marca la diferencia en el resultado final.

El alambre acabará retirándose. Pero el árbol irá conservando esa memoria como forma. La primera rama, la segunda rama — las decisiones acumuladas una a una van configurando la imagen del árbol muchos años más adelante.

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