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Un mes después de la primavera, realizamos la defoliación en el arce palmado japonés, que ya ha crecido de manera desordenada. Eliminar todas las hojas fuertes del exterior para que la luz llegue a las ramas del interior del ramaje es la preparación necesaria para multiplicar las ramitas. No pensar en la figura de ahora, sino mover las manos imaginando la silueta del árbol dentro de unos años: eso es la poda en la fase de formación.
Un mes después de la brotación primaveral, el arce palmado japonés se llena de ramas desordenadas. Las hojas del exterior crecen con fuerza, mientras que la luz no llega al interior del ramaje, cerca del tronco. Que las hojas interiores vayan amarilleando poco a poco es, precisamente, por eso. Es al llegar a este estado cuando comienza la defoliación.
En las plantas, el ápice es siempre el que crece con más fuerza. Cuanto más se espesa el exterior, más se queda atrás lo que está cerca de la base. Frenar la fuerza del exterior para rescatar la debilidad del interior: corregir con la mano humana el desequilibrio de la naturaleza. Esa es la idea que está en la raíz de esta defoliación.
En los árboles en fase de formación, se eliminan casi todas las hojas del exterior, dejando únicamente las pequeñas hojas del interior del ramaje. Aunque el perfil quede algo desnudo, así está bien.
El ideal en los árboles caducifolios es que las ramas finas y delicadas se extiendan con gracia. Si solo el exterior se vuelve grueso y robusto, la energía deja de repartirse de manera uniforme. Por eso se elimina con decisión. En un árbol ya cercano a su forma definitiva, el criterio sería «la belleza de la silueta»; en la fase de formación, el criterio es «prepararse para multiplicar el número de ramas». No pensar en la figura de ahora, sino mover las manos imaginando cómo será el árbol dentro de unos años: eso es el trabajo de la poda en la fase de formación.
Este trabajo no se completa en una sola sesión. Hay que observar el estado en cada momento, tomar decisiones y volver a mover las manos. Cuando broten los nuevos yemas, habrá que enfrentarse a ellos del mismo modo. En esa repetición, poco a poco van aumentando las ramitas. Quizás eso es lo que es la formación del bonsái.
El arce palmado japonés es un árbol fuerte. Por mucho que se corte con decisión, siempre responde. Pero si uno es capaz de confiar en esa fortaleza y esperar... eso ya depende de cada uno.
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The Maple in this video is not Trident Maple it is Japanese Maple Acer palmatum.
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