Clareo de hojas de Shimpaku

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De mayo a junio es la estación en que la sabina china muestra mayor actividad. Se retira con cuidado el follaje seco de enebro y se realiza el pinzado manual de los ápices alargados para conducir la energía hacia la base de las ramas. Decidir qué conservar y qué detener en cada momento — esa acumulación de criterios es la que conduce, en otoño, a una silueta plena y equilibrada.

Uma / Fune
Aclarado de hojas Poda Shimpaku primavera verano

Cuando se detiene el ápice, ¿hacia dónde se dirige la energía?

La sabina china, al entrar en la época de crecimiento, comienza a moverse en todos sus extremos al mismo tiempo. Al contemplar ese impulso, uno tiende a tranquilizarse pensando: «qué saludable está». Pero la primera intervención va dirigida precisamente a esos ápices tan vigorosos.

Detener las yemas no es debilitar el árbol. Es un acto para redirigir intencionalmente la energía que tiende a acumularse en los extremos: hacia la base de las ramas, hacia el interior, hacia las partes más débiles. Si se deja crecer libremente, el exterior se espesa y el interior se va apagando en silencio. El sentido de la intervención humana está en corregir ese desequilibrio.

El valor de la yema de hoy lo decide la plataforma de ramaje del mañana

«Imaginando que esto crecerá, decido conservar aquello.»

Al ordenar las hojas basales, el criterio de selección no es único. ¿Dónde se formará la plataforma de ramaje dentro de seis meses, dentro de un año? Es en esa imaginación donde se decide qué conservar y qué eliminar. El valor de la yema que vemos hoy no puede medirse sin trazar primero en la mente la figura futura del árbol.

¿Hasta dónde llega lo «adecuado»?

Al ordenar el follaje, si se cortan las hojas por completo los extremos se vuelven pardos y pueden aparecer hojas de tipo cedro japonés. Lo que se corta no es la hoja sino la rama del eje — esa distinción es la que preserva la salud del árbol. Hasta dónde se quita y dónde se deja: en ese juicio no hay un procedimiento fijo.

Solo cabe leer este árbol, en esta estación, en este estado, y decidir. La capacidad de leer el árbol es algo que crece poco a poco a medida que se repite este trabajo año tras año.

Un momento de encuentro con el árbol antes de que cambie la estación

Retirar el follaje seco de enebro mejora la ventilación y la exposición solar, y contribuye también a prevenir enfermedades. Es importante cuidar que la luz llegue conscientemente a las ramas inferiores, que tienden a quedar a la sombra de las ramas superiores.

No hay prisa. Pero tampoco es un momento que pueda aplazarse sin más. Cada árbol tiene su propio ritmo. La práctica de escuchar esa voz se va acumulando cada año, en esta misma estación.

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